EDUCACIÓN SEXUAL EN EL AULA DE INFANTIL ¿SI O NO?
El pasado miércoles, tuvimos una charla con un exalumno el cual está haciendo una tesis sobre la educación sexual en el aula. En ella, nos estuvo explicando diferentes conceptos y las distintas leyes que se centran en la educación sexual, desde la más antigua a la más moderna.
Además, al finalizar la charla pudimos hacerle y que nos hiciese preguntas sobre aquello que sabíamos sobre esto, así como la importancia que le damos nosotros y nosotras como futuros maestros y maestras.
Ahora bien, os planteo la siguiente pregunta, que da título a esta entrada, la educación sexual en el aula de infantil, ¿si o no?
Si tengo que responder a esa pregunta, la respuesta es clara, sí. Para mi que en un aula de educación infantil se trabaje este concepto me parece vital, ya que los niños y niñas desde edades tempranas tiene que conocer tanto su cuerpo como el de los demás, y que lo acepten como tal. Bien es cierto, que no se tratarían los mismos conceptos como los que se tratan con adolescentes o con adultos, ya que al tratarse de niños y niñas muy pequeños, exponerles a este información puede ser complicado.
A estas edades, entre los 3 y los 6 años, los niños y niñas ya empiezan a tener curiosidad por su cuerpo, es normal ya que empiezan a ser conscientes de ello, y por tanto que, en la clase la maestra o maestro los ayude a conocerse y a explicarles qué diferencias hay entre un niño o una niña, y que desarrollen actitudes de respeto hacia estas, entre otros conceptos, cobran especial sentido y enriquecen al alumnado para que crezcan en el respeto y la tolerancia.
No me baso solo en enseñar los conceptos como tal, sino también a estar pendientes de cómo se comportan en el aula. Es decir, por ejemplo, el año pasado en las prácticas se trató este tema, porque una de las niñas, cuando estaban sentados en le suelo en el momento de la asamblea, se sentaba con las piernas abiertas y, a veces tenía la mano dentro del pantalón. Repetidas veces se le decía que por favor sacase la mano de ahí, no por el hecho de que no pudiese tener la mano allí, sino todo lo contrario. Le intentamos explicar que no pasaba nada por tener la mano ahí pero que en clase procurase no hacerlo porque no era el momento ni el lugar.
Con esto no quiero decir que la actitud de la niña fuese mala, porque no fue así. Es una actitud que, como ya dije, a esas edades es bastante común, empiezan a desarrollar ese interés por conocer su cuerpo. Pero lo que queríamos que aprendiesen todos los niños y niñas del aula, era que aquello que hacía su compañera no estaba mal pero que, cuando estuviesen en clase no lo hiciesen porque no era el sitio para ello. Siempre, tanto la tutora como yo, lo hicimos de manera que lo comprendiesen y no lo viesen como algo prohibido, sino que entendiesen que había sitios en los que esas "costumbres" sí que podían hacer y en otras en las que no.
En resumen, la charla me pareció muy interesante ya que, aunque no tratásemos cómo trabajarlo en el aula, si que pudimos resolver dudas de qué conceptos eran adecuados para unas edades y cuales para otras.
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